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![]() | Antonieta Vera Hernández Opinión de AVH |
16 Dic 2025
Llevamos más de tres meses en la Facultad de Arquitectura de la UNAM en paro total; la incertidumbre académica, ha suplantado a la vida universitaria, y miles de estudiantes que solo desean continuar con su formación se han convertido, involuntariamente, en las víctimas colaterales de un movimiento legítimo en sus preocupaciones, pero profundamente desproporcionado en sus métodos.
Soy madre de un alumno afectado, y tras analizar el Segundo Pliego Petitorio, presentado por el grupo en paro, mi preocupación se ha convertido en una profunda alarma.
Si bien las demandas en materia de violencia de género, salud mental, seguridad e infraestructura son urgentes y merecen toda la atención institucional, como en su momento lo llegue a expresar, la forma en que se exige su cumplimiento no solo es inviable, sino que viola el derecho fundamental a la educación de la gran mayoría.
El Paro es un Ultimátum, NO una Negociación; ello en atención, a que el pliego petitorio es claro, el levantamiento de la suspensión de clases está condicionado al cumplimiento TOTAL de sus demandas. Esto incluye reestructuraciones profundas, reformas legales y ajustes presupuestales que, por naturaleza, requieren meses de trámites, aprobación del Consejo Universitario y dictámenes jurídicos.
Exigir que más de 200 acciones específicas se resuelvan bajo un ultimátum esirresponsable e irreal. Un grupo, por muy organizado que esté, no tiene el derecho de imponer la cancelación unilateral de un semestre completo a miles de estudiantes que no fueron consultados y que no comparten sus métodos. La proporcionalidad es un principio esencial de la protesta, y en este caso, el medio de presión ha superado el valor de lo que se busca proteger.
Cerrar Aulas No Resuelve la Crisis Emocional; pues, la premisa de que paralizar la educación mejorará la seguridad, la salud mental o erradicará la violencia es una falacia. Estos problemas se abordan con protocolos, personal especializado y reformas administrativas, NO con salones cerrados y talleres vacíos.
De hecho, la suspensión indefinida de clases genera el efecto contrario, aumenta la ansiedad y la depresión del alumnado, rompe los vínculos de apoyo y pone en riesgo la permanencia escolar.
Suspender clases durante meses profundiza y NO resuelve los problemas institucionales.
Una de las exigencias más delicadas es impedir la presencia de profesores señalados en redes sociales o tendederos, condicionando mesas de diálogo a su ausencia.
Nadie niega que toda denuncia de violencia de género debe ser investigada con rigor y perspectiva. Sin embargo, un ambiente seguro no se construye sacrificando el Estado de Derecho.
Exigir destituciones y expulsiones sin un procedimiento formal, sin presunción de inocencia y solo con base en señalamientos mediáticos, abre la puerta a la injusticia, las venganzas personales y al linchamiento público. La UNAM debe ser un espacio de legalidad, no de imposición sumaria.
El pliego habla constantemente en nombre de "la comunidad", pero la realidad es que no hubo una consulta general, no se realizó una votación abierta, y la pluralidad ha sido acallada por la presión social.
Muchos padres, al igual que yo, deseamos que nuestros hijos regresen a clases, recuperen sus talleres y obtengan certeza académica. La Facultad de Arquitectura no puede operar bajo la lógica de “si no estás con el paro, estás en contra".
Es una obligación de las autoridades defender el derecho de todos los estudiantes, incluyendo a quienes se encuentran inconformes con la medida de fuerza.
La solución ética, racional y justa es el Regreso Inmediato a Clases Presenciales, el derecho a la educación no puede suspenderse por tiempo indefinido ni condicionarse a la resolución total de un pliego tan amplio; pueden llevarse a cabo, Mesas de Diálogo Paralelas, deben instalarse mesas de trabajo activas con los estudiantes; pero, sin perjudicar, detener o poner en riesgo la validez del semestre.
La Dirección debe emitir garantías explícitas sobre las evaluaciones, las acreditaciones y la validez de las trayectorias escolares para todos los alumnos.
La Universidad Nacional Autónoma de México es un espacio de pensamiento crítico y construcción colectiva, NUNCA DEBEN CERRARSE LAS AULAS Y MUCHO MENOS POR MESES;
PUES ELLO, NO CONSTRUYE NADA, SOLO DESTRUYE.
Confiamos en que las autoridades defenderán el derecho de todos sus estudiantes, permitiendo el regreso a clases de inmediato y resolviendo las demandas por las vías institucionales, sin convertir la educación en un rehén.