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![]() | Jorge A. García Vera Pico de Gallo |
12 Feb 2025
Pánuco, Veracruz, vive tiempos críticos bajo la administración del alcalde de Morena, Óscar Guzmán de Paz. El municipio se encuentra sumido en el engaño y la corrupción.
Obras públicas que nunca fueron ejecutadas, pero que en un giro descarado de manipulación, figuran en los registros oficiales como grandes logros.
Esta situación no es solo una muestra de la ineptitud de una administración, sino un claro reflejo de los intereses personales que predominan por encima del bienestar de la gente.
En razón a ello, Óscar Andrade Franco, quien fuera jefe de asesores del presidente municipal durante tres años, renunció a su cargo y se deslindó públicamente de las presuntas obras fantasma y actos de corrupción perpetrados por Guzmán de Paz.
Andrade Franco no solo denunció el proceder, sino que también se opone de manera tajante a la idea de que el alcalde entregue el poder a su esposa Maritza González, como una especie de herencia política, un acto de nepotismo que refleja el deterioro de la ética pública.
Es lamentable que se sigan presentando estas prácticas en una sociedad que exige transparencia y un verdadero desarrollo para todos.
Pánuco necesita un cambio. La gente ya está cansada de la promesa vacía de obras que no existen y de un liderazgo enclenque que parece más interesado en perpetuarse en el poder que en servir a su pueblo.
Como ciudadano y, sobre todo, como persona comprometida con los valores de justicia y ética, me deslindo de estas prácticas y de aquellos que las toleran, puntualizó Andrade Franco.
Nuestro municipio merece prosperidad, no un ciclo de promesas rotas. Además, no necesitamos que el poder se quede en las mismas manos, ni que se perpetúe una familia en el municipio.
Se requiere de un auténtico liderazgo fresco, honesto, que trabaje de la mano con la gente para construir un futuro mejor, basado en el respeto, trabajo real y, sobre todo, en la honestidad.
Es hora de que Pánuco destruya las cadenas de corrupción y los intereses personales de falsos servidores públicos.
Es hora de un cambio verdadero, donde los ciudadanos sean los protagonistas y el bienestar colectivo sea la prioridad.