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Cuitláhuac… ¿SOLAPADOR?
Cecilio García Cruz
Jesús te Ampare

12 Jul 2024

 


 


Hasta hoy, Miguel Ángel Yunes Linares, remolino de tiempo completo e implacable consigo mismo y con los demás, ha salido airoso de casi todas las partidas políticas donde ha sido actor protagónico.


Pero no todo es para siempre.


Hay tiempos de tirar cuetes y tiempos de recoger varas.


Hoy enfrenta una partida política más y tendrá que apostar en grande para disputar el juego político.


Dos de sus hijos (Miguel, más conocido como Chikiyunes y Fernando) encaran acusaciones político-electorales.


El senador panista de primera minoría Miguel Ángel Yunes Márquez es señalado por un juez de Pacho Viejo por los delitos de uso de documento falso, falsedad ante la autoridad y fraude procesal.


Por su parte, el exalcalde de Veracruz, Fernando, es investigado por presuntamente obligar a trabajadores del Ayuntamiento a promover la campaña de su hermano Miguel en 2021, para la alcaldía del mencionado municipio.


Debe comparecer en los juzgados del penal de Pacho Viejo, tras ser acusado por la supuesta comisión del delito electoral en agravio de la función pública. En caso de no hacerlo, podría ser declarado como sustraído de la acción de la justicia.


Y todo este enredo se debe –oootra vez-- a la impericia e insensibilidad política del gobernador Cuitláhuac García.


El famoso “bailarín” no pudo o fingió demencia para resolver en tiempo y forma los presuntos delitos electorales.


¿O acaso, una mano negra sigue con gran poder en la Fiscalía de Verónica Hernández y el Tribunal Superior de Justicia?


Hay que precisar que el senador electo Miguel Ángel Yunes Márquez, se atiende de una lumbalgia (dolores severos de cuello, espalda y extremidades y sensibilidad en las manos) en la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida.


Confiesa que se internó en diversas ocasiones en el Hospital Español de Veracruz, pero decidió consultar al médico que lo operó en la Unión Americana.


Por eso decidió viajar al país vecino desde donde se defiende de las acusaciones que le imputa el juez de Pacho Viejo.


“No estoy fugado ni hay ficha roja, lo que sí hay es una clara persecución política”, confiesa.


No quieren que sea senador porque me conocen y saben que defenderé los intereses de los veracruzanos. Por eso me persiguen, por eso me quieren encarcelar, expresa en un comunicado.


En esta vida todo se paga, tarde o muy temprano, pero se paga. Ni perdón ni olvido.


Aquellos insultos –soltados a los cuatro vientos en la plenitud del pinche poder—de ¡loco, corrupto!, ¡viejo guango!, tienen sus consecuencias.


 

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