LO ÚLTIMO |
![]() | Joaquín López-Dóriga En Privado |
23 Ago 2023
A lo largo de su gobierno, Andrés Manuel López Obrador había descartado, y con razón, la posibilidad de perder las elecciones presidenciales de 2024 con dos frases que repite matutinamente: la oposición está moralmente derrotada y no hay fenómeno opositor que pueda –repite el verbo- derrotar a la transformación.
A este karma, hay que agregar que nunca ha reconocido un resultado electoral que no le favorezca y, que hasta antes de que destapara y proyectara a Xóchitl Gálvez, no había modo que le ganaran el año que viene.
Hoy ha cambiado el que las elecciones solo fueran un trámite para prolongar su cuarta transformación, y se ha convertido en un proceso competitivo en el que aún mantiene ventaja, pero cuyo resultado dependerá de quién elija como su candidato(a) y cómo crezca el proyecto Gálvez en la sociedad.
Como sea, no veo a López Obrador aceptando una derrota presidencial, para lo que utilizaría, además, las mismas descalificaciones que usó para no entregar la presidencia de la Alianza del Pacifico a la peruana Dina Boluarte: por espuria e ilegítima.
Sobre esto, ayer le pregunté a Santiago Creel, y advirtió: ¡Que no se le ocurra a López Obrador desconocer un resultado! El presidente dice muchas cosas y eso es algo que está en nuestros escenarios y debemos analizarlo responsablemente y resolverlo. Yo no voy a permitirlo y lo digo con toda seriedad y firmeza, ¡No voy a permitirlo! y que se sepa que en eso estoy voy con todo. Si quiere burlar los resultados de la elección, va a topar con pared, no lo vamos a permitir.
Y es que esos son los dos tiempos de López Obrador; ganar la reelección a través de su candidato(a) y de no ser así, negar, como ha negado siempre, el triunfo opositor, de darse.
En este escenario hay un gran protagonista central: las fuerzas armadas que, no se olvide, está históricamente acreditado que siempre han estado del lado de las instituciones, por encima de quienes las encabecen.
RETALES
Nos vemos mañana, pero en privado.