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![]() | Joaquín López-Dóriga En Privado |
13 Dic 2023
Se han acostumbrado a vivir y hablar en la desmesura. Florestán.
Con los años que tengo de reportero, más de 55, y los que tengo de conocer a Andrés Manuel López Obrador, más de 27, no alcanzo a entender su indiferencia con las 174 mil 98 personas asesinadas y deudos, en los cinco años y doce días de su gobierno, y la deferencia con las bajas de algunas familias del crimen organizado.
Lo digo porque pocas veces ha tenido una expresión de pésame, acompañamiento o empatía, ante los asesinatos de más de 174 mil personas a lo largo de su gobierno, como lo acreditó en el homicidio de los seis universitarios de Celaya, a los que acusó falsamente de morir por drogadictos cuando, los secuestraron en un balneario, no iban a comprar droga, como aseguró López Obrador el miércoles: Estos muchachos que asesinaron fue por el consumo (de drogas) porque le fueron a comprar a alguien que estaba vendiendo droga en un territorio que pertenecía a otra banda.
Aquí hay dos aspectos, la revictimización de los estudiantes, eran drogadictos, los sentenció, y el reconocimiento presidencial de que hay territorios controlados por el crimen organizado.
En contraste con esa doble criminalización de los universitarios de Celaya, a la muerte de la madre del capo del crimen organizado, Joaquín Guzmán Loera (a) El Chapo Guzmán, y abuela de los jefes del cártel de los llamados Chapitos, López Obrador se mostró empático al día siguiente de tratar de disminuir el asesinato de los jóvenes de Guanajuato: Respeto a la señora. Cualquier ser humano que pierde la vida merece respeto y consideración a sus familiares, a todos los que pasen por ese trance, declaró.
Y pregunto: ¿Por qué López Obrador no dedicó ese pensamiento a los seis universitarios asesinados ni a sus deudos ni a ninguna de las otras 174 mil víctimas de la violencia y familiares y sí a la familia de El Chapo Guzmán?
No lo entiendo.
Este no es aquel López Obrador que conocí, hoy distante con las víctimas y deferente con los victimarios.
Nos vemos mañana, pero en privado.