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![]() | Joaquín López-Dóriga En Privado |
17 Oct 2023
Como reportero di seguimiento puntual al asesinato, de Luis Donaldo Colosio la tarde del miércoles 23 de marzo de 1994, en unos arrabales de Tijuana conocidos como Lomas Taurinas, donde el candidato priista había asistido a un mitin de su campaña.
Aquella tarde, al terminar el evento bajó del templete en medio de una multitud, un sujeto, luego identificado como Mario Aburto, logró colocarse detrás de él, a su lado derecho y dispararla dos tiros del revolver Taurus calibre 38 que había comprado para matarlo según aceptó en varios momentos.
Fue detenido, procesado y, confeso, sentenciado a 45 años de prisión, el 22 de diciembre de aquel 1994.
En este régimen, la CNDH, a su servicio, reabrió el caso ante las afirmaciones del homicida de su inocencia, lo que entonces no invocó.
Ante un recurso de amparo, el primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del estado de México declaró insubsistente aquella sentencia y ordenó al Poder Judicial de la Federación emitir una nueva porque, afirma, se le juzgó con base en el Código Penal Federal y no con el de Baja California donde cometió el asesinato. La diferencia es que el código local, entonces, marcaba un máximo de treinta años lo sentenciaron a 45, por lo que saldría justo a los 30 del homicidio, el próximo 23 de marzo.
Es decir, Aburto no ha sido exonerado pues el mandato es emitir una nueva sentencia. Un especialista me dijo que en estricto derecho la nueva sentencia deberá ser condenatoria y deberá destacar que Aburto es un asesino con personalidad limítrofe en contra del cual existe un número importante de pruebas para soportar su culpabilidad. No estamos ante una absolución.